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“Abortar sin barreras”: esa fantasía narcisista

“Abortar sin barreras”: esa fantasía narcisista

Thursday, October 1, 2026
La fantasía narcisista sobre la que estamos construyendo nuestras sociedades borra por completo al otro en calidad de tú. Y aquí radica una de las grandes debilidades de la argumentación pro aborto, que no quiere reconocer al nasciturus como un tú y, por tanto, lo cosifica como una parte del cuerpo de la mujer gestante, como una simple masa biológica. El 22 de septiembre la ministra española de Sanidad, Mónica García, presentó la campaña Todo estará bien. Porque abortar es tu derecho para, cito textualmente, “combatir la culpa y los juicios que todavía rodean a la interrupción voluntaria del embarazo y reivindicar el derecho a recibir información, acompañamiento y una atención sanitaria respetuosa con la decisión de abortar”. En su intervención ante los medios de comunicación la ministra se refirió a la situación del registro de personas objetoras de conciencia específicamente en la Comunidad de Madrid, sin entrar a analizar la situación de los restantes registros autonómicos, llegando a decir: “El sectarismo de un gobierno autonómico nunca puede convertirse en un obstáculo para ejercer un derecho reconocido por la ley”. Menos de una semana después, concretamente el 22 de septiembre, Mónica García se volvió a presentar ante los medios de comunicación, en esta ocasión acompañada por la ministra de Igualdad, Ana Redondo, para anunciar la intención del gobierno de incorporar el aborto farmacológico a la cartera de servicios de Atención Primaria. El acto llevaba el título Abortar sin barreras: del reconocimiento del derecho a la garantía efectiva del acceso.  Con el mismo tono frentista que utilizó durante su intervención de la semana anterior, la ministra de Sanidad aseveró: “Quien tenga responsabilidades de gobierno debe cumplir la ley o nos tendrá enfrente. En eso no vamos a dar ni un solo paso atrás”. García también abogó por la importancia del derecho al aborto: “Hay generaciones de mujeres que han crecido sabiendo que pueden decidir sobre su cuerpo, que pueden decidir sobre su maternidad, que pueden decidir sobre su vida”. Por su parte, la ministra de Igualdad señaló a aquellos que tratan de limitar los derechos de las mujeres a interrumpir el embarazo: «Siempre que hay un avance feminista, la respuesta desde la extrema derecha, desde los movimientos más conservadores, suele ser una reacción». Y frente a lo que otros dicen -decimos- sobre el aborto, afirmó: «Estamos estudiando un reglamento, un decreto, para incidir en la necesaria información de las mujeres, una información veraz, una información basada en la ciencia y sin bulos ni otro tipo de consideraciones que sabemos que se están reproduciendo en no pocos lugares».  La época de la desvergüenza Precisamente estos días terminaba de leer el último libro de Byung-Chul Han, Sin respeto, cuya tesis central es que una sociedad bien ordenada es una sociedad del respeto y en la que la vergüenza es un elemento integrador: la vergüenza desempeña un papel crucial en la civilización humana, en ella se manifiesta el respeto hacia un orden más elevado, requiere de un sistema de valores superior que exija respeto. Quien no experimente vergüenza será incapaz de practicar el respeto. Como en libros anteriores, Byung-Chul Han carga contra el régimen neoliberal por cuanto, señala, aísla a las personas y rompe la cohesión social por cuanto no hay sentido comunitario ni solidaridad. Creo que esta obra nos puede ayudar a entender lo que está pasando con el tema del aborto. Así, el filósofo coreano dice lo siguiente en las págs. 27-28: “Hoy apenas tenemos consideración hacia el otro. Nos cuesta prestarle atención, integrarlo en nuestra percepción, en nuestro pensamiento, en nuestro comportamiento y en nuestros actos; incorporarlo, en definitiva. Percibimos al otro como un objeto que está ahí para satisfacer nuestras necesidades o bien como un obstáculo que frena nuestro avance (…) Para crear un vínculo profundo con ese otro se requiere de responsabilidad, que evita que podamos eludirlo a nuestro antojo. La responsabilidad para con el otro nos obliga a responder. La ausencia de responsabilidad equivale a la ausencia de respeto”. Desde la noche de los tiempos, aquí está el meollo de la vida moral: tener presente al otro es fundamental para el respeto y para la responsabilidad. La fantasía narcisista sobre la que estamos construyendo nuestras sociedades borra por completo al otro en calidad de tú. Y aquí radica una de las grandes debilidades de la argumentación pro aborto, que no quiere reconocer al nasciturus como un tú y, por tanto, lo cosifica como una parte del cuerpo de la mujer gestante, como una simple masa biológica. En este sentido, como hace Byung-Chul Han, hay que insistir en que “la idea de que somos nosotros mismos quienes nos creamos es un espejismo. Debemos nuestro ser al otro. En eso consiste la deuda primordial. El reconocimiento de que el otro se sustrae a la disponibilidad constituye la base del respeto. Protege al otro en calidad de tú frente a la apropiación, que consiste en despojarle de su otredad y convertirlo en un objeto disponible, en un ello” (p. 31). Otra de los temas que Byung-Chul Han aborda en su libro, la conversión de la lucha en el único elemento que define la esencia de lo político, de tal manera que cabe afirmar que en el horizonte de la política no se atisban amigos, que una política de la amistad sería una contradicción, me parece que también aporta luz al tema que nos ocupa, pues, como vemos en las palabras de la ministra de Sanidad, la postura gubernamental sobre el aborto se aborda con un tono frentista. En su ensayo, Byung-Chul Han dice lo siguiente: “El enemigo funda lo político. La guerra no es la continuación de la política por otros medios, sino la política en sí misma. Y la política, entendida como política de la identidad, es, por su propia naturaleza, una política de la enemistad. Una comunidad solo se convierte en comunidad política en el momento en que siente su existencia amenazada por su enemigo y se ve obligada a afirmarse contra él” (p. 40). Como este autor señala, la política La entrada “Abortar sin barreras”: esa fantasía narcisista se publicó primero en Fundación Pablo VI.